Plegaría antigua para los enfermos
Te rogamos, Ordenador, Señor, artífice del cuerpo y creador del alma;
tú que hiciste al hombre, tú que administras, gobiernas y salvas a todo el género humano, tú que reconcilias y aplacas, por bondad tuya, senos propicio, Señor; socorre y cura a todos los enfermos, y permite que se levanten los yacentes; glorifica tu santo nombre, por medio de tu único hijo, Jesucristo;
que por él te alcancen la gloria y el poder en el Espíritu Santo, ahora y por los siglos de los siglos.
Amén
Oración por el que sufre
Oh Dios, refugio benévolo de los
que sufren, escucha la plegaría que
te dirigen quienes padecen.
Serena y reconforta a los enfermos,
a los viejos y a los moribundos.
Concede amabilidad y compasión,
ciencia y paciencia a quienes les cuidan.
Inspira en ellos gestos que alivien,
palabras que iluminen y amor que consuele.
A cambio, te encomendamos estas almas
desalentadas, laceradas por la tentación,
atormentadas por la pasión,
heridas o profanadas por la maldad de los hombres.
Pon dentro de nosotros, oh Señor, tu Espíritu de amor,
de compasión y sacrificio,
para que ayudemos de manera eficaz
a quienes hallemos por el camino.
Ayúdanos a responder a su invocación, pues es la tuya.
Amén.
Oración por los enfermos
Otorga la ayuda de tu bondad, Oh Dios, a nuestros hermanos enfermos, pues tu único Hijo, al obedecer a tu voluntad de amor, quiso cargar con el peso de nuestra enfermedad y de nuestra debilidad. Haz que gocen del consuelo prometido a los afligidos que unen su propio padecer con el de Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
Por la curación
Cúrame, Señor.
Cúrame el cuerpo,
cúrame el corazón,
cúrame el alma.
Dame la vida, la vida en abundancia.
Te lo pido por la intercesión
de María Santísima, tu madre,
la virgen de los dolores,
que se postró a los pies de la cruz;
que fue la primera en contemplar tus llagas santas
y que nos diste por madre.
Tú, que cargaste sobre ti nuestros dolores
y por tus llagas santas hemos sido curados.
Hoy, Señor, te muestro con fe todos mis males
y te pido que me cures por completo.
Te ruego, por la gloria del Padre del cielo,
que cures también a los enfermos de mi familia y a mis amigos.
Permite que crezcan en la fe, en la esperanza,
y que recobren la salud por la gloria de tu nombre.
Plegaría de la madre por su hijo enfermo
Oh Jesús, que resucitaste a la hija de Jairo y devolviste a la vida al niño muerto de la viuda de Naim, conmuévete ante el dolor que me embarga.
No te pido que resucites a mi hijo, sino sólo que le devuelvas la salud y le conserves la vida. ¡Oh Dios mío! Tú me otorgaste el mayor consuelo al que pueda aspirar una mujer sobre la tierra, el consuelo de ser madre: ¿acaso lo habría recibido para verme privada de él? ¡Ah, no! ¡No, Dios mío! No permitas que la mayor alegría, la más legítima, se transforme en mi más amarga desolación. ¡Ah! No pido sólo la conservación de mi hijo porque me concierne, sino por Tu mayor gloria. Si supiera que el recobrar la salud sería la causa de su perdición eterna, no osaría pedírtelo, pero si te suplico por su curación, también lo hago para que le concedas la gracia de amarte siempre, y con todo el corazón. Que así sea.
Oración por los Enfermos
Omnipotente y sempiterno Dios, Salud de los que en Ti creen y esperan, escucha las oraciones que te hacemos por nuestros enfermos, y, por intersección de la Santísima Virgen de la Medalla Milagrosa, concede vida abundante a sus almas y devuélveles, según tu beneplácito, la salud del cuerpo. Te lo pedimos por Cristo Nuestro Señor. Amén.
Ave María Purísima, Sin Pecado Concebida.
Oración para sellar la sanación
Te ruego Padre Dios que el Espíritu Santo ocupe todo mi ser y restaure las virtudes que estos males han destruido en mí.
Desato en mi todos los dones y frutos de Tu Santo Espíritu.
Envíame tus ángeles administradores de paz, unidad, salud y prosperidad.
Espíritu Santo de Dios recibe la consagración perfecta y absoluta de todo mi ser, dígnate ser en adelante mi Director, mi Luz, mi Guía, mi Fuerza y todo el amor de mi corazón.
Amén, amén, amén. |